Sara y Ben entran abrazados a la habitación del motel, aunque no es nada comparado con la suite del lujoso hotel, también está muy bien decorada.
Ben pide una botella de vino, y un servicio de bocadillos para picar. Ella se pasea por la habitación con la mirada, va hasta el baño y observa la decoración un tanto sugerente de aquel lugar, la pared divisoria que separa ambos espacios, es totalmente de vidrio por lo que supone que al estar alguno de los dos basándose, el otro podrá observarlo. El