Sara fue a su hora de almuerzo junto a su amiga; mientras conversaba con Ann, Frank y Richard se sumaron a la mesa.
—Buenas tardes, ¿Podemos acompañarlas? —preguntó Frank, Ann asintió, mas Sara se sintió un poco incómoda.— ¿Tienes algún inconveniente Sara? —Le preguntó. La pelicastaña tuvo que disimular sonriendo.
La actitud de Frank era un poco rara, si bien en alguna que otra ocasión, él bromeaba con ella, era un poco intensa la forma en que lo hacía últimamente. Nunca mostró tanto interé