(Narrado por Casey)
Entré en el despacho apenas un minuto después de que los Rose cruzaran la puerta. Me crucé con ellos en el pasillo; Violeta me dedicó una mirada de pies a cabeza, una de esas que intentan hacerte sentir pequeña, mientras se retocaba el carmín con una suficiencia que me revolvió el estómago. Víctor, por su parte, me lanzó una sonrisa depredadora que no alcancé a comprender hasta que estuve frente al escritorio de Spencer.
Él estaba sentado, rígido, con la mirada clavada en al