Me quedé inmóvil en la barra, apretando el cristal de mi vaso hasta que sentí que el borde iba a estallar. Durante quince días, me había refugiado en la culpabilidad. Ver a Mia postrada en esa cama de hospital por culpa de mi negligencia familiar me había recordado que los sentimientos son el cáncer de la eficiencia. Había decidido alejarme de Casey, devolverla a su caja de "arquitecta impertinente" y reconstruir los muros que ella había logrado agrietar.
Pero verla en ese escenario con Mathus