Margaret luchaba contra la fuerza de su hermana mayor, alzo sus brazos, y sus manos lograron tocar unos frascos en el peinador, los hizo caer al suelo, hicieron ruido al ser de cristal.
—¿Señorita?
La voz del chofer hizo que Irina suavizara su ataque, Margaret golpeó con su codo su estómago tan fuerte, que la mujer lanzó un grito, y retrocedió, Margaret intentó salir, abrió la puerta.
Irina la agarró de los cabellos.
—¡Ayuda! —gritó Margaret con la fuerza en sus pulmones, solo en ese momento