—Marcus, reflexiona, ¿Qué haces?
—Madre, Pablo dice que yo consumo drogas, pero no es verdad, te lo juro, no lo hago, tú me conoces.
Evana acarició el rostro de su hija, la abrazó a su pecho.
—Evangelyn es incapaz de algo así, Marcus, no tenemos que someterla a nada que no quiera, es evidente que Pablo perdió el norte, y está metido en muchos líos.
—¡Mi padre no me cree, ya no sé ni en quien cree! —exclamó Evangelyn y subió a su alcoba.
Marcus tocó su cabeza desesperado, Evana se acercò a é