Al día siguiente.
Marcus llegó con la bebé, Evana bajó a verla, la cargó en sus brazos, era tan hermosa, pequeña y dulce, cada movimiento que hacía era delicado, inspiraba ternura.
Sabrina se acercó, subieron a la habitación y la llevaron con el pequeño Andresito.
—¿Y que harán? ¿Se quedarán con ella?
Evana asintió.
—Ahora, ella esta sola en el mundo, la comprendo, fui huérfana cuando era muy niña, así que no quiero que ningún niño sienta la soledad por la falta de una madre, no si yo lo pu