Marcus observó la hora, era casi momento de terminar la jornada, era un adicto al trabajo, pero ahora, como nunca sintió ganas de volver a casa.
«Evana me espera en casa», pensó
Se levantó y guardó todas sus pertenencias.
Salió rumbo al estacionamiento, cuando vio a esa mujer ahí, la saludó con rapidez, pero ella se veía mal, la mujer se echó a llorar, se lanzó a los brazos de Marcus, como si buscara un refugio.
Fue entonces, que Álvaro pudo verlo, sonrió divertido, tomó su teléfono y captur