Pilar miró desde el umbral de la puerta, sintió su corazón romperse, se alejó de ahí.
Evana se alejó al instante, y Marcus no pudo evitar sonreír.
—Bueno, entonces, esta noche los veremos, papá, mamá, podremos celebrar.
—Felicidades, hijo.
Fátima detuvo a Evana, la hizo a un lado y le dijo al oído
—No olvides que tenemos un trato.
Evana asintió.
Marcus salió de la sala de juntas, siguiendo a su padre, pues los empleados le tenían planeado un discurso por finalizar la empresa.
Pilar detuv