Natalia estaba en casa con Sabrina, ella se esforzó en atenderlos, su humor había cambiado, ahora volvía a ser la amorosa tía que Natalia recordaba.
Pronto, fue la hora de la despedida, Andrés llevaría a Natalia a casa.
Ella se preguntó si debía decir a su tía la verdad sobre su embarazo, pero decidió esperar, se dieron un beso de despedida.
Al irse Sabrina no pudo evitar sentirse triste, tenía una gran casa, pero estaba sola completamente, ya no tendría un nieto, eso pensaba, y había perdido