Dos meses después.
Natalia abrió los ojos, escuchó el llanto de su bebé, se levantó adormilada, y caminó hasta la cuna que estaba muy cerca de su cama, lo cargó en brazos, y se levantó la blusa para darle de comer.
Él pequeño Àngel mamó de su pecho, comía desesperado, y ella acariciaba su rostro, era bueno tenerlo en casa, era hermoso, se recostó en la cama, cargándolo, mientras comía.
Cuando Andrés abrió los ojos, mirò tal escena y sonrió.
—Los amo.
Ella sonrió.
—Y nosotros te amamos a ti