Marcus empujó a su madre, se desesperó al ver lo que hacía, tanto que no midió su fuerza, la mujer cayó al suelo, perpleja al ver a su hijo ahí, no esperó que él llegara para verla hacer algo así.
Cuando Marcus comprobó que Evana estaba bien, sintió su pulso y respiración.
Sus ojos se fijaron en su madre, ella se levantó del suelo, lo miró con temor, un brillo en sus ojos denotaba que estaba al borde del llanto.
—¡¿Cómo puedes ser tan cruel?! ¿Cómo puedes ser mi madre? —exclamó, incluso la vo