La ambulancia llegó, Marcus iba siguiendo la ambulancia, subió con ella, o podría dejarla sola.
Jonathan se visitó tan rápido como pudo.
—Vamos al hospital.
Sabrina no dejó que la tocara.
—¿Me engañas con Evana?
—¡No! ¡Fui secuestrado!
—¿Secuestrado en su cama? —exclamó con dolor, él negó, acunó su rostro.
—Sé que lo que viste parece la gran realidad, y que soy el peor para ti, pero, juro por lo más sagrado que tengo ahora, que son tú y mi bebé, que no es cierto, créeme, mira me siento fa