Andrés salió de la sala de juntas, dejando que padre e hija se quedaran a hablar.
Estaba impactado, su mente era una revolución total
«No es mi prima, ¡Natalia no es mi prima! Sé que para ella será un duro golpe, pero al menos para mí, es algo increíble, es algo bueno, ¡no seremos ya un amor prohibido, no nos une la sangre!», pensó
Natalia miró a Marcus, se acercó y tomó su mano, no quería verlo sufrir, lo miró con dulzura, Natalia quería que entendiera que él siempre sería su padre, que ella