La ambulancia llegó, Sabrina estaba muy asustada, lloraba.
Su padre tomó su mano, la sostuvo, luego vio cuando se la llevaron al hospital, temió lo peor.
Evana y Marcus tomaron un auto, fueron tras ella, seguidos del resto de la familia.
Antes de ir al hospital, Sabrina detuvo a Stella.
—¡Más te vale que ella no muera! O si no iré contra ti.
—No olvides que lo hicimos juntas.
Fátima la miró con rabia
—¿De que hablas, mujer? No tengo una sola idea de lo que hablas, ¿Quién podría creer en t