Evana abrió los ojos asustada, pero sintió esas manos que la abrazaban de nuevo.
—Solo fue una pesadilla, amor, estoy aquí.
Ella sonrió, se abrazó a su pecho.
—¿De Verdad crees que fue él quien lo hizo? ¿Por qué es tan malo? ¿Acaso no tiene lo que quiere?
—ÉL quiere todo, Evana, quiere dinero, todo el poder, y quizas también a ti, pero será mejor que Álvaro se prepare, ha comenzado una guerra, no lo dejaré ganar, no si eso significa perderte.
—Promete que no devolverás el mal con el mal, pr