Marcus quería hacer enfadar a Álvaro, intimidarlo, pues sabía que lo envidiaba, que era inseguro ante él.
Sin embargo, esos dulces y deliciosos besos lograron borrar todo de su mente, fue solo un instante en que se dejó llevar, no supo más de él, hasta que sintió que ella quiso alejarlo, pero él no la dejó, su mano libre estrechó su cintura y subió a su espalda, pegando su cuerpo al suyo.
Evana no pudo hacer nada, su lengua se abrió paso por su boca, acariciándola suavemente.
Su cuerpo se est