35. Secretos revelados.
Naira.
Me levanté temprano y caminé por el jardín, dejando que el aire fresco acariciara mi rostro. El canto de los pájaros llenaba el ambiente con una melodía dulce, mientras las gallinas cacareaban y los perros ladraban a lo lejos. Por primera vez en mucho tiempo, me permití disfrutar de este lugar. Antes, no creía merecerlo. Pero como Karl me ha insistido, debo aprender a vivir el presente. Ahora me siento segura, aunque una parte de mí sigue inquieta por las decisiones de mi madre. Suspiro