Zander caminaba por los pasillos de aquel edificio de mala muerte donde Selene poseía su apartamento. Jamás le había agradado aquel lugar; le parecía indigno de ella.
Por esa misma razón, desde que supo que ella vivía allí, había enviado hombres para custodiarla en las sombras.
Selene merecía lo mejor, siempre lo había pensado; ella era una reina y como tal debía vivir.
Era por esa razón que Zander buscaba todas las maneras posibles de cuidarla, incluso cuando ella no lo sabía.
Al salir a la ca