Las distintas luces corrían a enfocarse sobre él una tras otra, se encontraba en medio del club, de pie, ignorando al resto de gente que había a su alrededor moviéndose al ritmo de la música, y de igual forma a aquella gente que se acercaba a hablarle.
—Cariño, ¿bailas con nosotras? —escuchó que gritaban dos mujeres, reaccionó y las miró, parecían felices con aquellas diademas llamativas sobre la cabeza.
Mujeres, siempre se veían encantadoras, pero eran capaces de hundirte si te dejabas llevar.