Una traición velada
La autopista se presentó en ese momento para proveer la soledad momentánea para que la situación se llevara a cabo de una forma casi que podía pasar desapercibida, como si nadie en el mundo pudiese ver aquel coche estacionado en plena vía pública, siendo obstaculizado por un puñado de sujetos que parecían no tener muy buenas intenciones.
Ana aplicó el coche para ponerlo en reversa, pero apenas se acomodó para mirar por el retrovisor con su intención de dar marcha atrás, se