Mi demonio personal
El jefe estaba ahí.
Owen, el maldito que me había hecho la juventud imposible plagando mis pesadillas con su mirada lasciva, ahora avanzaba hacia mí con un fuego extraño en sus ojos.
Por instinto volteé a mirar a Ana, pero los sujetos enmascarados ya se la habían llevado desapareciéndola en aquella oscuridad. El espacio parecía estar construido de sombras, por lo que sus dimensiones escapaban completamente de la imaginación. Solamente se iluminaba por un haz de luz solar q