Por la vida
Los cuerpos de aquellos desgraciados ardieron en su propio infierno en el último de sus días.
No tenía intenciones de guardarle ningún tipo de rencor a nadie, pero aquel final para la maldad de quienes no quisieron la redención no podía no dejarme satisfecha.
Los otros chicos de las máscaras lograron salvarse cuando David les habló de la vida que allá afuera podían tener si dejaban de creer en las mentiras del infeliz de Owen.
Mientras que yo y Cristian padecíamos aquel infierno e