Mentiras que hieren
―Las cuentas cuadran, ¿no es así?
El señor Cavill asintió al escucharme afirmar aquello, aunque yo lo había dicho con más rabia y dolor que seguridad. Me quemaban las palabras que estaba por decir, pero solo estaba siendo un autómata: una estúpida que no tenía el valor de enfrentar al peligro y hacerle cara al mal; temía perder a mi hermano y que fuese por mi culpa, solo servía para acrecentar el terror indecible que me inundaba de solo pensar en ello. Si las