Oportunidades de vida
La vida me estaba sonriendo, aunque fuese por lo menos por un instante, pues los guardias al darse cuenta de la forma en que el jefe de seguridad y chofer del jefe se dirigía a mí, palidecieron de la impresión y se apresuraron a comunicar su confusión, explicando que no habían autorizado mi ingreso por miedo a importunar los planes de los señores de la casa.
“Los señores de la casa” fue una frase que se me atrabancó en el alma apenas la escuché de boca de uno de esos suje