A las puertas del amor
El Mundo se me había venido encima sin darme cuenta. Todo, desde un tiempo que me parecía una eternidad, me sucedía como siguiendo un patrón de caos y desorganización, donde sentía que para todo debía correr. Correr para huir o para alcanzar, correr para escapar o para encontrar. No parecía tener el control de nada, por lo que no podía decidir cuándo podía tomarme el tiempo de tomar un respiro y mirar con calma el futuro que tenía delante.
No podía asumir los beneficios y