Capítulo 86.
La chica pasó saliva con la sed que surgió de repente. Tenía un miedo muy grande entre muchos que de por sí la estaban torturando. Sus labios se separaron y por más que trató de no hablar, algo le impedía tener control sobre ello.
—Seamos más suaves. —se acercó a su boca. —No vayamos por tu miedo más grande. Dime uno de tus miedos.
Ella negó con lentitud cuando estuvo a nada de soltar la lengua.
—¿Temes perder algo? ¿Le tienes miedo a…
—Tá faitíos orm nach mbeidh mé in ann dul i bhfolach nío