Capítulo 85.
Atila no estaba tranquila entre cuatro paredes, ver a Lina con heridas y quejándose cada vez que respiraba la ponía más nerviosa y con alguien desconocido, para ella, a pocos metros, no iba a calmarse tan fácil.
Lina comprendía eso, pero al pasarse la agitación y la adrenalina comenzaba a sentir cuánto le había afectado cada golpe. Pero podía reponerse a eso. En las cloacas le dejaban heridas peores que esas para reponerse, la diferencia era que no la encadenaron jamás.
Aunque ya había des