Capítulo 43.
Lina soltó una exhalación en cuánto cerró la puerta. Todo la estaba rebasando y lo que creyó que sería relajante, terminó siendo agonizante.
Se refrescaba la cara a la vez que se quitaba el vestido. Dormir era lo único que quería, pese a estar en el lugar donde no lo haría, pero Atila estaba ahí. La rottweiler dejó que la usaran como salvavidas en ese preciso momento. No había forma de olvidar tan rápido, pero el intento lo hizo, despertando muy tarde al siguiente día.
No quiso desayunar pens