Capítulo 30.
Los recién llegados fueron dirigidos por el empleado que no tenía permitido hacer preguntas, ni hablar más que para hacerles saber todo lo que estaba a su disposición.
Kael sostuvo la mano de Lina en todo momento. Habían condiciones y él se encargaría de hacerlas cumplir.
—Sí necesita cualquier cosa, sólo debe llamar a recepción y se les proporcionará. —aseguró el sujeto con uniforme. Lina soltó su bolso rosa sobre una silla y abrió las ventanas para ver el paisaje que le brindó una brisa qu