Capítulo 25.
—Ya decía yo que todo estaba demasiado bien. —se alejó cuando esa electrizante sensación la recorrió al ver al Mayor. Eso no la detendría. Hacerlo rabiar era tan increíble que no se negaría ese gusto.
—Eso no lo piensas cuando me buscas por todos lados. —dio otro paso y ella solo colocó ambas manos en la cintura. —Muy bonita medalla, pero te hice falta.
—¿Cuanta prepotencia, Hércules? —le sonrió. —Pero ¿no acordamos que no vendrías? —hizo un puchero. —Mi ilusión se fue al diablo. La estaba pa