Capítulo 119.
Desde que Kael entró al edificio se percató del arreglo de flores que estaban entregando a la recepción. Pasó de largo hasta que entró al elevador donde Ferrán se sorprendió de verlo de nuevo.
—Creí que estaba de vacaciones, Mayor.
—¿Por qué tanta seguridad ahora? —Hández se quitó el auricular al escuchar la interrogante. —No me digas que no, porque hay sensores activos en la entrada, dos agentes pendientes de quién entra y sale, y los obsequios son revisados minuciosamente para no dejarlo