Capítulo 107.
El sol resplandeciente mejoraba cualquier paisaje si se veía desde esa altura. Atila tenía su collar de donde la sostenía su cuidador, mientras su dueña se alejaba con un paracaídas en la espalda, guardando las llaves que Avery le había entregado antes. Quería ir a probarla cuanto antes, pero tendría tiempo de sobra luego.
Avery se colocaba la cámara dos pasos detrás suyo, mientras trataba de no pensar en las estadísticas de nada. No le temía a las alturas, pero sí hasta dónde podría llegar es