Margaret
Llegué al lugar donde trabajaba. Sasha se alegró mucho de verme y me pregunto si me encontraba mejor.
Es cierto que me había pedido la excedencia y eso me alegró. Sasha me dio un formulario que debía rellenar y entregarle a Bryan, mi jefe.
Bryan era un hombre muy guapo, pero no era mi tipo, especialmente porque era mi jefe, y mezclar lo personal con lo laboral no me parecía lo más correcto.
—Margo, me alegra verte —exclamó más que contento—. ¿Cómo estás?
—Bryan, ya me siento mejor y q