Al llegar a tierra firme Kerrie se sintió libre. Debía ser honesta, viajar en avión no era una de las mejores opciones. Había sentido que su estómago se hacía pequeño con cada minuto que pasaba. Aun así, llegó sana y salva a la terminal.
Los cuatro se dirigieron a tomar sus maletas. Del transporte a un hotel no tuvieron que preocuparse. Hudson y Luther tenían todo preparado para que los esperara un auto. Era una camioneta negra y Hazel no paró de soltar comentarios sobre lo increíble que era Hu