Kerrie terminó de recoger los restos del ritual en su habitación, asegurándose de que el brazalete de Denise estaba completamente purificado. Lo sostuvo entre sus manos por un momento, sintiendo el alivio de haber completado otra parte de la difícil tarea que enfrentaba. Entonces, escuchó que alguien llamaba a la puerta.
Abrió y vio a Hudson apoyado contra el marco, sonriendo.
—¿Ya terminaste tu sesión de hechicería? —bromeó, arqueando una ceja.
Kerrie sonrió, acostumbrada ya a sus comentarios.