Mundo ficciónIniciar sesiónEl suelo de la nave se sintió más frío que nunca bajo sus cuerpos. El aire estaba denso, y el sonido del sistema de ventilación era la única constante en la quietud que los rodeaba. Alea y Eryon yacían uno al lado del otro, sus respiraciones agitadas, pero la sensación de alivio que los había invadido después de destruir la red comenzaba a desvanecerse. Ahora, frente a ellos, se extendía la incertidumbre.
Alea abrió los ojos, su mente todavía nublada por la intensidad de lo que






