Un giro inesperado (1era. Parte)
Tres días después
New York
Victoria
Desde el inicio sentía que había cosas que no estaban del todo claras. Aun así, me negaba a ver lo evidente. Quizás era comodidad, quizás hambre de poder, quizá resentimiento… o simplemente esa sensación intoxicante de que, por fin, respiraba sin Edward a mi lado. Aprieto la mandíbula al pensarlo. Pero, pieza por pieza, todo comenzaba a encajar.
Esa negociación repentina para adquirir las deudas de Henry. Luego la explosión del yate en Mónaco. La llamada anóni