Misterios, secretos y dudas (3era. Parte)
El mismo día
New York
Victoria
Todos hacemos sacrificios tarde o temprano. O, mejor dicho, aprendemos a la fuerza que pensar con el corazón casi siempre es un lujo que termina costando demasiado.
Yo lo aprendí joven, con golpes que dejaron marca, con lágrimas que parecían sangre. Y aun así… no era de piedra.
Me afectaba que Alexander estuviera preso, por supuesto que sí. Pero mi prioridad era descubrir el rostro de nuestro enemigo y detener una tragedia mayor.
Elizabeth, en cambio, era incapaz