La jugada oculta (2da. Parte)
Al día siguiente
New York
Gabriel
Dicen que las mujeres despechadas son peor que un hombre armado: puedes esquivar la bala, pero no podrás evitar su venganza. Y eso las convierte en peligrosas.
Chantal encajaba a la perfección en ese papel: dolida, resentida, humillada, abandonada… y lo más inquietante era que ya no quedaba nada de la mujer que conocí alguna vez. ¿Culpa mía? Sí, por dejarla plantada en el altar. Y, aun así, en el fondo esperaba que conservara lo suficiente de aquel pasado para