Cuando todo vuelve a latir (2da. Parte)
El mismo día
New York
Claire
Siempre había pensado que desear algo significaba estar lista para dar un paso más. La maternidad era una ilusión lejana… algo que miraba desde lejos, como quien observa una vitrina sin atreverse a tocar el cristal. Pero, sin darme cuenta, ya estaba enamorada. Alexander —con esa fuerza arrolladora, con esa forma de mirar que te estremecía los huesos— había despertado ese deseo que yo no confesaba en voz alta… pero que estaba ahí, creciendo. Y, aun así, el miedo me f