Cuando todo vuelve a latir (3era. Parte)
Unos días después
New York
Victoria
Por primera vez sentí que la vida podía escaparse en un segundo… ese segundo brutal donde todo se congeló sin saber si Alexander había resistido. El nudo me cerró la garganta; el aire se escapó de mis pulmones como si me los arrancaran; el corazón me latía desbocado. Me mantuve firme, aunque por dentro solo quedaban ruinas.
El alivio llegó cuando el doctor habló por fin: mi hijo seguía con vida.
Yo todavía intentaba procesarlo. Edward, en cambio, se enderezó,