APRIL
Saltó de la rama, aterrizando con una ligereza que parecía burlarse de las leyes de la física.
Se puso frente a mí, sonriente, y por un instante tuve que recordarme a mí misma cuál era el plan.
Yo era la que quería mostrarle algo.
Yo era quien debía llevar el control.
Yo era... la que en este momento apenas podía pensar.
—¿Qué querías mostrarme, April? —preguntó, ladeando la cabeza con esa maldita expresión de curiosidad sincera.
Tragué saliva.
No podía permitir que sus pestañas largas me