Desde ayer en la noche que la dejen en la puerta de su casa. no hubo mas que un simple saludo, estaba medio dormida, y quise creer que solo había sido ese el motivo de su repentino cambio de estado.
La única luz provenía de una farola cercana que acariciaba su oscuro y brillante cabello. y mis piernas se movieron solas hacia donde estaba mientras la observaba, me senté a su lado cuando note que me había visto. Lo ultimo que quería era asustarla, su semblante seguía extraño. quizá peor que ayer.