30- April
El Sheep se detuvo.
Me había dejado llevar por la comodidad que ofrecía, tan ajena a mi tensión interna. Mi boca, por su parte, iba a su propio ritmo, hablando sin filtro alguno.
Se acercó de forma lenta y peligrosa... o quizá mi mente, traicionera y fantasiosa, quiso que todo ocurriera en cámara lenta.
Me esfuerzo por recuperar el aire.
Lo tenía frente a mí, a escasos centímetros de la nariz.
Ni más lejos, ni más cerca. Exactamente el punto de no retorno.
Quise reír, pero consideré