El proyecto turístico en la aldea finalmente despegó, Valeria invitó a blogueros de viajes y de gastronomía para que vinieran a conocer el lugar.
Las casas del pueblo seguían conservando su estructura original, solo se reforzaron las paredes. Algunas se transformaron en posadas, otras en pequeños restaurantes.
El pueblo entero fue remodelado en armonía con el paisaje: se levantaron miradores, se recreó el esplendor de la antigua Ruta del Té y los Caballos, y las abuelas enseñaban a las visitante