Al escuchar a Sánchez, Valeria quedó sorprendida unos segundos, pero enseguida negó con la cabeza y lo tranquilizó:
—Abogado Sánchez, no tiene por qué sentirse culpable. Esto no tiene nada que ver con usted. Aunque no hubiera sido Lucía, habría sido otra persona.
El problema lo tiene Alejandro, podía enamorarse a mí y a otra al mismo tiempo, su amor nunca fue lo bastante puro, ni lo bastante duradero.
—Mientras no me culpes, ya estoy tranquilo, pero deja de llamarme Abogado Sánchez, llámame Pa