Capítulo 38: Ecos de una Unión
El amanecer se filtró tímidamente por las ventanas del santuario, iluminando las paredes de piedra con un resplandor cálido. Aurora despertó lentamente, sintiendo el peso de un brazo fuerte y protector que descansaba sobre su cintura. El recuerdo de la noche anterior se desplegó en su mente como un torbellino de emociones: el roce de sus labios, el calor de sus manos, la mordida que había sellado algo más profundo entre ellos.
Cuando giró la cabeza, vio a Damien o