Salió de la habitación y Nikos se dirigió al mueble bar. Tenía un mueble bar en casa y estaba lleno, casi nunca había mirado para ese lugar se decia a si mismo que esta zona era solo y exclusivo para los invitados, pero en el fondo lo sabía. Sabía que estaba agitando una bandera roja delante de la bestia, tentándola.
Y aquella noche... aquella noche estuvo a punto de morder el anzuelo. Apretó los dientes y se apartó del mueble. Tenía el control. Nadie le arrebataría eso, ni siquiera su esposa.