Doce años más tarde
— ¡Corre, Nikos, corre! -vociferó Leandra cuando su marido llegó a la tercera base y se dirigió hacia el home píate..
— Caramba, mamá, ¿no podrías gritar más fuerte? Nos vas a dejar sordos a todos...
Leandra miró a su hijo mayor, Nick, sonriente. El pequeño era la viva imagen de su padre y ya todo un rompe corazones según su amigo Dom. Nick podía dedicarse a ser modelo. Cuando Nikos se enteró casi pone el grito en el cielo.
— Sí — vio que Nikos se lanzaba al suelo en